Creativo
el anuncio que vende
Pedir el diagnóstico
Anuncios, campañas, destino, medición y seguimiento, operados como una sola máquina con la cifra tomada de la cuenta.
El diagnóstico identifica en qué capa se pierde el resultado. Se cotiza en la charla.
La inversión se pierde en las juntas, entre el clic y la venta.
Se compromete la medición y la operación continua. El volumen de ventas depende también del negocio.
Las cinco capas en conjunto, con cada falla corregida por quien opera todo el recorrido.
Lo que se opera en cada capa, con su página propia. Los cimientos van incluidos en todas.
Cada fila, lo que queda en la cuenta. El detalle técnico se abre al tocarla.
Con las ocho puestas, el mismo presupuesto trae otra composición de consultas.
Cuatro ajustes que ya existen en la cuenta, y entran en el diagnóstico.
Los números son de ejemplo — los de la cuenta real salen en el diagnóstico.
Con 30% de margen, un ROAS de 2× deja pérdida: el equilibrio está en 3,3×. Se calcula antes de invertir.
El diagnóstico entra por el síntoma y devuelve la capa donde está la causa.
Meta publica todo lo que está al aire. Una pieza con meses corriendo indica qué ángulo sostiene el mercado.
Ejemplo de lectura.
Todo lo anterior apunta a lo mismo: la inversión se destina sólo a lo que tiene condiciones de rendir.
Cambian cuatro variables: el inventario, dónde se cierra la venta, si el cliente vuelve y las restricciones del rubro.
La página que muestra exactamente cómo se audita una cuenta.
Ver el método completo →Son dos cosas separadas. La inversión en Meta se paga directo desde la cuenta publicitaria del negocio, con su tarjeta y su factura. Nuestros honorarios son por el trabajo de operar la máquina.
Que la pauta salga de la cuenta del negocio tiene una consecuencia concreta: el gasto se ve en tiempo real, y la cuenta, con todo su historial, sigue siendo del negocio.
Del negocio, siempre. Se crean o se dejan a su nombre, y nuestro equipo entra con acceso de socio. El pixel y su histórico —el activo que se valoriza con el tiempo— viven en el Business Manager del negocio.
Si hoy los activos están a nombre de otro proveedor, parte del trabajo inicial es ordenarlos y pasarlos a nombre del negocio.
Se trabaja mes a mes. Y como los accesos y los activos ya son del negocio desde el primer día, la salida es administrativa: se quitan nuestros accesos y el aparato sigue andando — el pixel midiendo, las campañas corriendo, la base de contactos donde está.
Queda además la documentación de cómo está armado todo, lista para quien siga después.
Lo que se calcula antes de empezar es la cuenta: con el margen sale el ROAS de equilibrio, y con el costo por resultado esperado sale el presupuesto mínimo para que la campaña junte datos y aprenda. Queda escrito qué tiene que pasar para que el número cierre.
Esa cuenta se hace en el diagnóstico, con los números del negocio, y el resultado se informa antes de poner presupuesto en pauta.
El negocio tiene acceso de administrador a su propia cuenta publicitaria: el gasto del día, por campaña, a la vista en cualquier momento, directo desde Meta.
El presupuesto lo define el negocio, con tope a nivel de cuenta. Los cambios de inversión se avisan y se acuerdan antes de aplicarse.
El trabajo cubre el recorrido completo de la inversión en pauta, de punta a punta. El contenido orgánico —publicaciones, comentarios, calendario— es otro oficio y se contrata aparte.
Parte es estimación: Meta completa con modelado las conversiones de las que faltan datos. El informe del diagnóstico distingue lo observado de lo modelado, y la cifra de conversiones adicionales la calcula Meta sobre la cuenta.
El equipo trabaja con acceso de socio. La propiedad, el historial y los datos quedan en el negocio.
Primero la cuenta del negocio; después el plan.
Las cinco capas revisadas, y el plan: dónde se pierde la inversión y qué se conecta primero. Se cotiza en la charla.
También se puede empezar por medición o seguimiento. Cuenta caída: recuperación.